S. y yo llegamos a un acuerdo, no les doy más detalles porque no existen. Queda nuevamente demostrado, en este incidente, que entre cambas y collas (con un poco de paciencia y salivita) podemos llegar a amarnos, por ello una verdadera pena que S. no sea Ericka Cuellar (foto).
PD. Tampoco se aceptan comentarios para evitar que comience nuevamente el despiporre.
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